Encontrarme en redes sociales es fácil. Muy fácil. No tengo miedo que a una persona que le interese encuentre este blog o mis perfiles. De esta manera, lo que leas es lo que sentí en el momento de hacerlo así como los otros post que se pueden encontrar acá. Comenzamos....

Decidí no escribir más desde el 2019 porque tenía la convicción de que no maduraba escribiendo y expulsando todo lo que tenía dentro de mi. Es más el unico post de ese año netamente mio es de mamá. Ya falta poco de dos años de que el amor CT de mi vida se fue y aún siento ese dolor en mi corazón aunque no lo exprese ante los demás. El 2019 fue un año que cambié de aires de la universidad, lo necesitaba por tantas cosas que pasaron en el 2018. No podía entrar a Villa y recordar esos momentos en que estaba en la universidad pero mi mente con mamá enferma en casa. No quería sentir eso y necesitaba conocer nuevas personas y distraerme. Lo logré, conocí nuevas personas y mi fin de distracción se cumplió. Conocí a una persona que vive en Ecuador casi a fines de años (como ahora) y hubo una conexión linda con ella, tanto que nos llamabamos todos los días y que teníamos planes de vernos. Sin embargo, como siempre suele suceder en mi vida esos tipos de planes nunca llegó y perdimos conexión porque me dijo que necesitaba a alguien cerca a ella. Tenía razón, por eso decidí a principios del 2020 no entablar conversación con ella. Mi misión de olvidarme los momentos duros del 2018 y parte del 2019 estaban haciendo frutos y ya era momento de regresar a Villa en el 2020. Así que hice mi cambio de sede de universidad. 

Estando esas fechas del 2020, la pandemia comenzó......

 

Primero comenzó en latiamérica en Ecuador, justamente en Guayaquil donde estudia la chica con la que me hablaba. A pesar de que sabía que si le escribía podía sentir esa atracción de nuevo, lo hice. Quería saber como estaba y me contó todo lo que sucedía. Después de eso, ella fue muy cortante y entendí que era el momento de dejar la conversación. La pandemia llegó a Lima el 4 de Marzo del 2020. Mis clases de universidad comenzaban la quincena y así se suspendió las clases para que sea todo digitalmente. Claro, dije qué bien, sólo será por un momento....

Ese momento, como todos, se convirtió en meses y años. No sabremos si habrá cura ni nada pero de eso no quiero hablar, no quiero discutir algo que ya sabemos todos. Yo quiero contar que la pandemia me hizo sentir en lo que había evitado en el 2019. Lima entró en cuarentena y mi tía que vive conmigo por encargo de mi mamá estaba unos días y se iba a su casa. Se preocupa mucho por mí; sin embargo, mi prima se enfermó y tenía que cuidarla. Yo le dije que no se preocupara por mí que podía vermelas solo. Es así que viví completamente solo un mes. Un mes que no salía de casa, que el toque de queda comenzaba a las 4pm, un toque de queda que había dias de sólo salir hombre o mujeres, días de que sólo podías salir para comprar tus cosas en el supermercado. Tenía miedo como todos de enfermarme, pensé en que si me enfermo podría contar con el vecino para que me ayudara. Lo tenía todo pensado por si algo sucediese. Felizmente nunca llegó ese día....

Es de esta manera que en esos días comencé a sentir muchas cosas dentro de mí. Comencé a agitarme, sentí taquicardia que mi corazón latia fuerte y sudaba. Me decía a mi mismo que respire hondo y tranquilo y se me pasaba. Después de semanas, comencé a sentir una tembladera en mis manos, dolores de extremidades de pies y de manos. Me temblaba. Me duró casi una semana y lo que me distraía era la responsabilidad de hacer Tesis 1. Así pasaron las semanas y se terminó el penúltimo semestre de mi etapa universitaria de pregrado.

Comenzaba el segundo periodo y mis penas que sentía se fueron por la responsabilidad de Tesis 2. Me fue súper bien, tuve suerte y todo se fue dando a mi favor. No me quejo de mi vida académica, creo que he sido responsable en toda esa etapa y fue un gran premio sentir eso. Promesa que tenía que cumplir a mamá. Me dijo llorando que no pare de estudiar y termine. Ahora puedo decir misión cumplida. Ella siempre me apoyó en todo esto y también es mi pena máxima. En estos meses he estado pensando que hay después de terminar la universidad; es decir, en mi vida. Se terminó, se cumplió ahora me toca andar solo. He estado pensando en eso todos estos meses de cuarentena, pero siempre el pensamiento lo posponía para que cuando llegue el momento lo piense y analice. Esta semana llegó y mi cabeza y mente da muchas vueltas. Son dias que desde hace las últimas semanas de Noviembre siento rabia y angustia de no tener a mamá y decirle lo logramos, lo hicimos, gracias. Lo digo en su foto, pero al aire. Palabras que flotan en el aire, palabras que el aire no direcciona a nadie. Mi mundo, mi Perú es mi cuarto y de ella quiero salir. No salir con solo salir de la casa y dar una vuelta, sino reinventarme y ser alguien más que algo en la vida. Quisiera hacerlo pero no se puede porque hay promesas en búsqueda de justicias que me falta resolver y no dependen de mí, sino del sistema. Hay mucha lucha por años, muchos, bastantes. Sé que esa lucha hará que mi futuro económico será mejor, pero más que eso será ganar el alivio de lo que mi mamá tanto lucho se encuentre con la justicia. La otra cara de la moneda es que estaré atado a esos problemas por mucho tiempo y que no dejarán que yo logre esa paz interior que tanto busco. No puedo estar intranquilo y conocer personas porque si encuentro a alguién se que me aferraré mucho y el desenlace será peor. Por tanto, sacrifico experiencias para no estar peor más adelante. También se suma a que no deseo que la persona que se una a mi tenga que sobrecargar problemas y responsabilidades que hoy en día no tiene y que puedo ser causante de su estado de ánimo. No deseo eso. Es así que he dejado que las oportunidades de mi vida en conocer esas personas que me acompañen no se realice, el destino o la magia no hace que yo cambie de opinión. Es así que en estas semanas yo he estado llorando en las noches y sintiendo impotencia. La pandemia de tristeza está en cada milímetro de mi sangre y de mis neuronas. Recibí también que la ecuatoriana está con alguien,y siento que no a causa de ella, sino que es una gota más que desembalaza esta lago que llevo dentro. A pesar que ella me escribió diciendo qué relación?, pero yo deseándole buenos deseos, después ella borrando la storie. Entiendoque ella no tiene la culpa de nada de cómo me siento, entiendo de que como le explique lo que hizo sentir en el 2019 en distraerme me hizo sentir bien. Le dije que siempre estará en mi corazón y le desié lo mejor. Aunque su gracias y que te vaya bien fueron cortas y no las respuestas que quise, me doy cuenta que ella también merece a alguien que esté a su lado y no tenga los problemas que tengo. Como dije puede ser ella y otra persona, porque el dolor que tengo no es que sea ella ( que no tenía via de comunicación de hace meses) sino el fondo de no encontrar a alguien que me sea soporte ante todo esto lo que paso. Lo encontraré seguramente cuando yo esté bien y eso me hace sentir impotencia porque tengo que sacrificar mi paz o la busqueda de justicia.